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DISPUTA SOBRE LA RE-INHUMACIÓN

Andrew L. Slayman (Oct 10, 1996)

Uno de los más antiguos esqueletos humanos encontrado en Norteamérica podrían ser repatriados a distintas tribus americanas para su re-inhumación dentro de unas dos semanas. El bien preservado esqueleto fue encontrado el 28 de julio en el río Columbia, en Kennewick, Washington, por dos residentes del cercano West Richland. Con el método del radiocarbono, ha sido datado en 8.410 (con una variación de más o menos 60 años) A.C. por Ervin Taylor Jr., de la Universidad de California, Riverside; y esta fecha es ampliamente corroborada por el fragmento de una punta de proyectil de la fase Cascade, generalmente fechada entre el 9.000 y el 4.000 A.C., incrustada en la pelvis. Los arqueólogos están discutiendo para que la repatriación del esqueleto sea posterior a su estudio, y una disputa legal ha empezado.

El examen del cráneo por el antropólogo James Chatters reveló un largo y angosto rostro, una nariz pronunciada, pequeños pómulos, un mentón alto y una mandíbula cuadrada. Ningunas de estas características son típicas de los amerindios modernos, sino que son encontradas en otros esqueletos paleoamericanos, bastante contemporáneos a los restos de Kennewick. Dichos caracteres han sido previamente descritos como pre-mongoloides, proto-mongoloides, mongoloides arcaicos e incluso proto-caucasoides.

Este último término, en particular, ha llevado a alguna confusión, como el reportero del New York Times, Thimoty Egan, que describió al esqueleto como "caucásico" y dijo: "agrega credibilidad a las teorías que algunos de los primeros habitantes de Norteamérica eran de sangre europea.". Pero de acuerdo al antropólogo Donald K. Grayson de la Universidad de Washington, "el uso del término caucasoide realmente es una exageración, sugiriendo que los blancos estuvieron aquí antes y que los indios llegaron después. Y no hay razón en absoluto para creer eso".

En un estudio de 1994, los antropólogos físicos D. Gentry Steele y Joseph F. Powell, ambos de la Universidad A & M de Texas, compararon las formas de los antiguos cráneos amerindios con las de otros grupos modernos y antiguos de alrededor del mundo. Observaron que los asiáticos septentrionales del Holoceno posterior (8.500 A.C.) y los indígenas americanos caen en un grupo, con los rostros más anchos y cortos; las poblaciones del Pacífico sur y europeas en un segundo grupo, con los rostros más angostos y largos; y los paleoindios en un tercer grupo entre los dos anteriores. Ellos concluyeron que sus "análisis corroboran la distinción entre los ejemplos paleoindios de los más recientes amerindios del Holoceno".

Sean estas diferencias el resultado de dos o más migraciones separadas de Asia a Norteamérica; la evolución por más de 10.000 años de los cráneos braquicéfalos y cortos, por sobre los dolicocéfalos y más angostos, o por otra causa, permanece indeterminada. Steele y Powell basaron su estudio en las observaciones de nueve esqueletos de entre 8.000 a 10.000 años de antigüedad, y de la más detallada medición de cuatro de ellos, omitiendo el décimo por que su data era incierta. Desde aquella fecha, numerosos otros esqueletos de similar antigüedad han visto la luz. Por lo menos uno de ellos, conocido como el Hombre de Spirit Cave, también muestra la morfología craneal más alta y angosta, de acuerdo a Amy Dansie del museo estatal de Nevada en Carson City. Como uno de los mejor preservados esqueletos del nuevo mundo de ese período, el espécimen de Kennewick tiene el potencial para contribuir grandemente a la discusión, pero podría ser inhumado antes que los científicos pudieran estudiarlo con mayor detenimiento.

El esqueleto fue encontrado en el río Columbia en un área que cae dentro del territorio ancestral de las tribus indias Umatilla y está hoy bajo la jurisdicción del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los EE.UU. (ACE). Después que Chatters determinara que el esqueleto era indígena, fue llevado en custodia a la estación del ACE en Walla Wala, Washington. Una coalición tribal de los Umatilla, Yakama, Colville, Nez Perce, y Wanapum llenaron un formulario de reclamo del esqueleto, acogiéndose al Acta de repatriación y protección de tumbas amerindias (una ley de 1990 que permite la repatriación a las tribus de esqueletos y artefactos indígenas). De acuerdo a la ley, ACE anunció su intento de repatriar el esqueleto a la coalición tribal en el diario Tri-city Herald, un tabloide local, en septiembre 17, y luego en septiembre 24. El acta de repatriación requiere un período de espera de por lo menos 30 días después del segundo aviso, durante el cual otros grupos indígenas podrían reclamarlo como suyo. De acuerdo al teniente coronel Donald R. Curtis Jr., comandante del distrito de Walla Walla del ACE, el cuerpo ha recibido otros numerosos reclamos por el esqueleto, incluidos los de algunos "individuos". El ACE no entregará más información de reclamos hasta que el proceso esté completado, y en el intertanto no está permitiendo acceso al esqueleto.

La revisión de ACE de los reclamos correspondientes sucede dentro del período de espera de treinta días, y, si el ACE da a lugar el primer reclamo, el esqueleto de Kennewick podría ser entregado a la coalición y vuelto a sepultar antes del 24 de octubre. De acuerdo a Chatters, sin embargo, las tribus que forman la coalición no están de acuerdo sobre qué hacer con el esqueleto una vez que lo tengan en su poder. "La tribu Colville quiere que sea estudiado" dijo Chatters, "pero los Yakamas, los Umatillas y los Nez Perce... demandan que sea vuelto a poner de inmediato bajo tierra". Adeline Fredin del Departamento de Historia y Arqueología de los Colville, confirma que su tribu está interesada en un posterior estudio de los esqueletos antiguos encontrados en la región, con análisis no-destructivos, incluyendo tests de fechación genéticos de pequeños fragmentos. Los intentos de "Archeology" por llegar a los representantes de las otras tribus de la coalición y su opinión no han tenido resultado.

Un gran número de científicos han protestado por la supuesta repatriación en cartas dirigidas al ACE. El antropólogo físico Douglas Owsley del Instituto Smithsoniano y Richard Jantz de la Universidad de Tennessee, Knoxville, advirtieron en una carta a ACE y públicamente distribuida por correo electrónico, que "si un patrón de retornar (tales) restos sin investigarlos toma forma, la pérdida para la ciencia será incalculable y nunca tendremos la información requerida para comprender las antiguas poblaciones de América". Y en una carta publicada en el New York Times en octubre 4, William D. Lipe, presidente de la Sociedad de Arqueología Americana, urgió a que las tribus que han reclamado el antiguo esqueleto de Washington... lo reconsideraran y permitieran la conducción de estudios adicionales".

Hay también la posibilidad de un desafío legal a la repatriación. De acuerdo a Alan Schneider, un abogado de Portland, Oregon, familiarizado con el Acta de Repatriación, "hay un grupo de personas activamente planeando desafiar la ley, pero nada concreto se sabe". En qué se basaría tal entredicho para proceder permanece en suspenso, pero un camino posibles sería poner en tela de juicio la asignación del ACE como poseedor bajo el Acta de Repatriación. De acuerdo al aviso en el Tri-City Herald, ACE tomó su decisión basado en una "relación de común identidad grupal que puede ser razonablemente trazada entre los restos humanos" y la coalición liderada por los Umatilla. Pero, como lo plantes Steele, la morfología de muchos antiguos grupos amerindios hace imposible asumir que ellos son los ancestros de cualquier grupo amerindio moderno. El Acta de Repatriación no dice nada sobre el tema, y los juzgados aún tienen que recibir resultados de exámenes antes de llegar a una decisión.

Unos arreglos más amistosos han sido hechos en otros casos de antiguos restos humanos encontrados en Norteamérica. En el caso de un fragmentado esqueleto encontrado en Hourglass Cave, Colorado, en 1988 y fechado en el 8.000 A.C., un representante de la tribu sureña Ute trabajó en las excavaciones, de acuerdo a la arqueólogo Patty Jo Watson de la Universidad Washington en St. Louis, Missouri. Se otorgaron más de dos años para estudiar los restos, incluyendo la toma de trozos para fechación del radiocarbono y análisis genético, antes de ser repatriados. En el más reciente caso de un esqueleto en la isla de Prince of Wales en Alaska, encontrado en julio y fechado su radiocarbono en el 9.730 A.C. (con una variación de 60 años), arqueólogos del Servicio Forestal de los EE.UU. consultaron con las tribus locales una vez que pareció ser que el sitio contenía restos humanos. Los científicos fueron autorizados para estudiar el esqueleto, incluyendo la toma de fragmentos papa la fechación de su radiocarbono y posibles análisis genéticos, de acuerdo a Terence Fifield, un arqueólogo del Servicio Forestal de Tongass. Las excavaciones continuaron. Si el sitio resulta ser un cementerio, los arqueólogos consultarán más adelante con las tribus locales. Y en algún momento, los restos serán repatriados para su sepultación.